Otitis en Perros: Causas, Síntomas y Cómo Limpiar sus Oídos Correctamente

By Dhanur
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Pulgas, Garrapatas y Lombrices

Mi cocker, Nala, me enseñó todo lo que sé sobre otitis, y no de la mejor manera. Los cockers, con sus orejas largas y caídas, son casi un caso de estudio. Un día empezó a sacudir la cabeza sin parar y a rascarse la oreja contra el sofá; olía raro y estaba molesta. Era otitis, y no la última. Con el tiempo aprendí a prevenirla y a limpiar sus oídos correctamente, y quiero ahorrarte a ti (y a tu perro) parte de ese camino.

La otitis, o inflamación del conducto auditivo, es una de las consultas veterinarias más habituales. En esta guía te explico por qué se produce, cómo reconocerla a tiempo, cómo limpiar los oídos de tu perro de forma segura y, muy importante, cuándo no debes intentar tratarla en casa.

Respuesta rápida: La otitis es la inflamación del oído del perro, causada por bacterias, hongos (levaduras), ácaros, alergias, exceso de humedad o cuerpos extraños. Los síntomas son sacudir la cabeza, rascarse las orejas, mal olor, enrojecimiento y secreción. La limpieza se hace solo con un limpiador auricular específico para perros, nunca con bastoncillos dentro del conducto. Si hay dolor intenso, secreción abundante o mal olor, hay que acudir al veterinario, porque una otitis requiere tratamiento pautado.

¿Qué es la otitis y por qué es tan común?

La otitis es la inflamación del conducto auditivo externo (y a veces medio o interno). Es frecuente porque el oído del perro tiene forma de «L», lo que favorece que la humedad, la cera y los restos se acumulen y creen un ambiente ideal para bacterias y hongos. Algunos perros son especialmente propensos: los de orejas largas y caídas (cocker, basset), los de mucho pelo en el conducto (caniche) y los que sufren alergias.

Causas más frecuentes

  • Infecciones por bacterias o levaduras (Malassezia), que suelen ser una consecuencia de otro problema de base.
  • Alergias (alimentarias o ambientales): una de las causas subyacentes más importantes de otitis recurrentes.
  • Ácaros del oído, especialmente en cachorros.
  • Exceso de humedad tras baños o baños en piscina/mar.
  • Cuerpos extraños, como espigas, muy típicas en primavera y verano.
  • Exceso de cera o de pelo en el conducto.

Síntomas: cómo reconocer una otitis

  • Sacudir la cabeza de forma repetida.
  • Rascarse o frotar las orejas con insistencia.
  • Mal olor procedente del oído.
  • Enrojecimiento e hinchazón del pabellón o del conducto.
  • Secreción (cerosa, marrón, amarillenta o purulenta).
  • Dolor al tocar la zona; puede quejarse o inclinar la cabeza hacia el lado afectado.
  • En casos avanzados, pérdida de equilibrio o audición.

Como el dolor de oído puede alterar el humor del perro, conviene conocer también las señales generales de dolor en perros.

Cómo limpiar los oídos de tu perro paso a paso

La limpieza preventiva en un oído sano ayuda a evitar otitis. Nunca limpies un oído que ya está muy inflamado o doloroso sin indicación veterinaria. Para la limpieza rutinaria:

  1. Usa un limpiador auricular específico para perros. No uses agua oxigenada, alcohol ni productos caseros: irritan y empeoran.
  2. Aplica el líquido dentro del conducto según indique el producto.
  3. Masajea la base de la oreja unos segundos: oirás un sonido húmedo. Esto despega la suciedad.
  4. Deja que sacuda la cabeza: así expulsa los restos hacia fuera.
  5. Limpia solo la parte visible del pabellón con una gasa o algodón. Nunca introduzcas bastoncillos en el conducto: empujan la cera hacia dentro y pueden dañar el tímpano.
  6. Premia a tu perro para que asocie la limpieza con algo positivo.

Prevención de las otitis

  • Seca bien las orejas tras el baño o el agua.
  • Revisa los oídos con regularidad, sobre todo en razas propensas.
  • Recorta o pide que recorten el exceso de pelo del conducto si tu perro lo tiene.
  • Controla las alergias con ayuda del veterinario, ya que están detrás de muchas otitis crónicas.
  • Tras paseos por el campo, revisa que no haya espigas.

Cuándo ir al veterinario (y por qué no automedicar)

La limpieza previene, pero una otitis establecida necesita diagnóstico y tratamiento veterinario. Acude si hay dolor intenso, secreción abundante, mal olor fuerte, enrojecimiento marcado o si el problema se repite. Es fundamental no usar gotas «que sobraron» de otra vez ni de otro perro: el tratamiento depende del tipo de germen y de si el tímpano está intacto, algo que solo el veterinario puede valorar. Un tratamiento equivocado puede cronificar el problema o dañar el oído.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo limpiar los oídos de mi perro?

Depende del perro. En orejas sanas, una revisión y limpieza suave cada 1-2 semanas o tras los baños suele ser suficiente. En perros propensos a otitis, tu veterinario puede recomendar una pauta específica. Limpiar en exceso también puede irritar.

¿Puedo usar bastoncillos para limpiar el oído de mi perro?

No dentro del conducto. Los bastoncillos empujan la cera hacia el fondo y pueden dañar el tímpano. Solo se puede limpiar con gasa o algodón la parte visible del pabellón, y usar limpiador auricular para el interior.

¿La otitis en perros se cura sola?

No suele curarse sola y tiende a empeorar o cronificarse sin tratamiento. Además, muchas otitis tienen una causa de base (como alergias) que hay que abordar. Por eso requiere valoración veterinaria.

¿Por qué mi perro tiene otitis una y otra vez?

Las otitis recurrentes suelen deberse a una causa subyacente no resuelta, con frecuencia alergias, o a la anatomía del perro (orejas caídas, mucho pelo). Identificar y tratar esa causa de fondo con el veterinario es la clave para romper el círculo.

Conclusión

La otitis es molesta y dolorosa, pero muy manejable si se detecta pronto y se previene bien. Revisa los oídos de tu perro con regularidad, sécalos tras el agua y límpialos solo con productos específicos y sin bastoncillos. Así reducirás mucho el riesgo.

Eso sí, cuando aparezcan dolor, mal olor o secreción, no improvises con remedios caseros ni gotas antiguas: la otitis necesita un diagnóstico veterinario para tratarla correctamente y evitar que se cronifique. Este artículo te ayuda a prevenir y a actuar con cabeza, pero no sustituye la consulta.


Contenido informativo revisado con criterios veterinarios. No sustituye el diagnóstico de un veterinario colegiado.
Fuentes: American Veterinary Medical Association (AVMA); American College of Veterinary Dermatology; Merck Veterinary Manual.

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